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lunes, 7 de octubre de 2013

Alienación Parental, el comienzo de la tortura

El divorcio fue apenas el comienzo…

A los diez meses de casarnos me embaracé, casi un milagro tomando en cuenta lo que les describí en la edición pasada, no obstante nuestro Brian Junior llegó a nuestras vidas un poco más de un año de habernos casado. Me gustaría contarles que fue una experiencia maravillosa, pero ese embarazo estuvo lleno de maltrato de su parte, no respetó ni siquiera el hecho de que estuviera llevando un hijo suyo en mi vientre, no sé como sobrevivió a los agresiones.

Apenas unas horas después del parto me agredió en la habitación de la clínica y para me obligo a tener relaciones aún con los puntos de la episiotomía. Era un salvaje!



Para colmo desahuciaron a mi madre durante mi cuarentena y murió 6 meses después. Mi familia se desintegró del dolor, no tenía a quien recurrir. Tuve que soportar un año más de vejaciones.

Pero la muerte de mi madre me había cambiado la percepción que tenía sobre la vida y la muerte, y no pensaba vivir el resto de mi vida en aquel infierno. Entonces empecé a confrontarlo, si me agredía me defendía, le respondía atacaba pero la chica aterrada ya cada día se evaporaba.

La última vez que me agredió, mi madre cumplía un año de muerta, esa madrugada, además estábamos cumpliendo nuestro 3 aniversario de bodas.

La agresión duró empezó a 11 pm de un 10 de enero hasta las 5:30 del 11 de Enero. Toda una noche, en resumen puedo decirles que esa noche dejó de preocuparse por dejar huellas (evidencias) estaba furioso pues yo insistía en dejarlo. Además ya tocaba la golpiza del mes.

Esa noche inclusive me quiso convencer de escribir una carta de despedida a mis familiares, explicándoles porque me suicidaba. Quería arrojarme de la azotea de un edificio de 30 pisos.

Me hizo cosas horribles desde arrastrarme por el cabello, patearme cobardemente en el piso, golpear mi cabeza contra las verjas del balcón, arrojarme contra paredes y muebles, empaparme una y otra vez con galones de agua helada, intentó violarme varias veces pero no le funcionó.

Esa madrugada amenazó con causarle un infarto a mi abuela y con quitarme al niño si lo dejaba.
A pesar del terror que me producía, esa mañana saqué a escondidas una maleta, disimulé los moretones durante la misa de aniversario de la muerte de mi madre, y me confesé con el cura, le dije que al casarme para toda la vida, nadie me había dicho que debía hacer si mi marido quería asesinarme. Me respondió usted es demasiado joven muchachita, salga de aquí y cuéntele a su familia, hasta Dios y la iglesia comprende cuando una niña es víctima de una agresión.

Así que esa mañana en el cementerio, aprovechando su ausencia, me atreví a confesarle a mi familia.


Me llevé a mi hijo conmigo y lo que cupo en una maleta y en la pañalera. Perdí el 99% de mis cosas, las boto o las regaló. Lo cierto es que saqueó el apartamento y en el divorcio perdí todo hasta el lote que habíamos comprado.

Solo pude conservar el vehículo que mi madre me había heredado. Después de 3 años de matrimonio, me había quedado humillada, golpeada, con la auto estima por el piso y sin un centavo.
Pero parecía valer la pena, podría empezar una vida sin él pero pasarían 9 largos años para realmente lograrlo.

Mi resiliencia me hizo luchar por levantarme, me propuse terminar mi carrera aún en medio de la crisis, no solo hice mi tesis, si no que obtuve la mención Publicación y la mas alta calificación. 
Obtuve mi primer derecho de autor por reformar una invención y me gradué con una muy alta calificación. Mi tesis fue 2do lugar del premio de publicidad a nivel nacional en la ...


Adelgacé 12 kilos, regresé a la televisión de ese país, me hice profesora universitaria, trabajaba en un periódico y con mi padre en una ferretería, además disfrute en mis tiempos libre sin bebé de festear todo, lo que no había podido y disfruté muchísimo de mis años mozos. 

Y en los tiempos como mamá puedo decir que coleccioné hermosos momentos con mi hijo, viendo la semana del tiburón, jugando carritos y con animalitos, mi hijo durmió en mis brazos hasta que tuvo los 8 añitos. Era el niño mas maduro y divertido que se puedan imaginar, mis amigos lo adoraban y mi familia. 

No todo fue dolor. Esa es la diferencia, entre los que se aferran al dolor y yo.

Yo controlo mis pensamientos, no ellos a mi, yo me aferro a los recuerdos hermosos y a los pensamientos positivos. Eso es ser resiliente. 

Las tacitas me hacen reír, después de una vida como la mía si puedes seguir riendo es que lograste sobrevivir. Esta entrada la escribí en Octubre de 7, del 2013, hoy 10 de marzo de 2017 decidí regresar y publicar todo lo que se me antoje, mi agresor regresó, mi hijo no quiere saber nada de mí y aún así el maldito psicópata de mierda intentó perjudicar a mi marido.

Me daba miedo publicar todo esto pero pasó, por insólito que parezca, después de 24 años mi ex esposo me sigue jodiendo la paciencia y mi hijo salió a imagen y semejanza del sujeto por lo visto.


Déjame tus comentarios. Si vas a justificarlos a ellos ni te molestes... si has pasado por algo similar o estás en este drama, hoy en algunos países existe leyes que favorecen la crianza 50/50 mientras que en otros el agresor pierde todos los derechos. Si algo lamento es no haber seguido el primer consejo legal que me dieron, que era demandarlo por violencia de género, no cometas la misma estupidez, a mi me costó a mi hijo. Y sé que no soy la única... hay demasiadas mujeres agredidas en la calle como para que sólo a mí me hayan quitado a un hijo de una manera tan enfermiza y despreciable sé que hay muchos, denuncia a tu agresor.,.

Y si lo lees ya debes haber notado que no te tengo miedo, al contrario... si te vuelves a acercar a mi familia, lo lamentarás. Esta vez CON LA MISMA PIEDAD QUE TU TUVISTE CON ESA NIÑA A LA QUE LE DESGRACIASTE LA VIDA.

Yo creo en la justicia divina, aunque no supe que lo hayan torturado, violado o golpeado, sé que ha perdido sus "riquezas" y si después de 24 años le sigue enfermando que yo sea FELIZ, siempre le llevaré la contraria, nunca más, me harán llorar ni él, ni su hijo.

A los 21 ya yo luchaba por mantener a mi hijo vivo, el tiene 23, es un huevón hecho y derecho que sabe todo esto, y que cuando tuvo la oportunidad también me trató mal, no más...

Ni por un hijo se puede venir a comer mierda a ésta vida, él pasó de víctima a agresor consciente. El desapareció sabiendo que su ausencia me lastimaría a morir, casi me vuelven loca entre la persecución del padre y la desaparición del hijo.

Cuando el amor mata, como el "amor" que me dio su padre, lo rechazo, mejor nada.
Lo más duro es que no puedo darlo por muerto, no lo espero, porque si va a tratarme como su padre, prefiero darlo por muerto pero siempre queda una esperanza supongo que por eso no puedo darlo por muerto, el dolor es muy grande, todos los días me pregunto sin querer algo sobre él, a veces pasan días sin que me acuerde y cuando pasa quiero morirme de tristeza, hasta cuándo ya son más 23 años de esto.

Y pensar que saberme sufrir puede darles placer, a su papá de fijo y al hijo pues eso demostró la última vez que hablamos cuando reconoció que sabe que el papá es un mounstruo y no acepta que nadie le diga nada y tratándolo a uno como si el agredido hubiese sido él, tanta mierda que comí por defenderlo, y lo volvería hacer porque no quería separarme de él precisamente porque pensé que me mataría la tristeza.

Pero más triste, doloroso, espantoso,y más factible es que mi hijo disfrutaría de verme sufrir si es como su padre y eso parece,  no me queda otra opción de olvidarme de que alguna vez traje al mundo a ese niño, al que extraño cada día de mi vida. Pero ese niño ya no existe, se murió cuando nos separaron, ya siendo un hombre que no haya honrado su promesa de no olvidar el amor que nos teníamos, es muy muy doloroso, pero hasta el dolor tiene fecha de caducidad.

Mis otros hijos, mi pareja y gente que me ama mucho me necesitan y me apoyan. Por ellos vale la pena superarte.


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