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domingo, 24 de noviembre de 2013

Cuando crees que Dios no escucha tus oraciones.

Ayer observando las páginas relacionadas con el Síndrome de Down me tope una frase en inglés que me saco las lágrimas. Traducida dice algo como...

"A veces la mejor oración, es la que no fue respondida"

Cuando mi bebé nació con el SD, una cardiopatia y paladar hendido, me enoje muchísimo con Dios, con la virgen, los ángeles y todo el mundo.

Antes de embarazarme rece mucho para que mi bebé no tuviese el Síndrome de Down como su tía, y para que no heredara el paladar de su abuelo paterno, todos los días le pedi a Dios que me lo protegiera y naciera sano.

Mi esposo y yo hasta le hicimos una promesa a la virgen y a San Gabriel. Por supuesto cuando nació me sentí traicionada por todos. Toda mi fe, mis convicciones se derrumbaron.

Luego leí en una revista costarricense llamada Gente 21, un artículo que decía que mi reacción era normal y hasta muy común.

El artículo afirmaba que si luego de 6 meses no se había superado la etapa de duelo, era necesario buscar ayuda profesional.

Yo tuve que hacerlo y me ayudó muchísimo debo reconocerlo. La gente de Olimpiadas Especiales, psicólogas terapistas de mi bebé e inclusive otras madres que conocí por Internet me brindaron apoyo.

Porque por dicha no estamos solos en esto hay mas de 8 millones de familias especiales como las nuestras.

No obstante mi disgusto con Dios no se había ido. Cuando la gente me hablaba de hacer las pases con el, yo solía responder como una chiquita malcriada:

"En este momento no quiero hablarle, quizás otro día. "

De pronto me di cuenta que estaba otra vez hablando de el. Me di cuenta que constantemente lo nombraba... porque cada logro de mi bebé es una bendición para mi y para toda la familia.

Bebé Sol como lo apodamos al nacer, realmente vino a iluminar nuestras vidas con ese gen adicional de amor con el que nació.

Es un bebé muy guapo que tiene derretido a todo el que lo conoce tiene montones de fans y es un recordatorio constante de lucha, valentía y amor.

Con el aprendí a vivir el día a día, y a disfrutar mas que nunca del presente pues cada día con el es un regalo.

Entendí que estaba siendo inmensamente feliz. Claro como a todos nos ocurre, hay altibajos en la vida los cuales hay que manejar cuando se presentan. Pero en lineas generales mi estado es de una pasiva felicidad en gran parte porque ya pude hacer las paces con el de allá arriba.

No siempre lo que uno desea o pide es lo que realmente te hará feliz.

Dios nunca se equivoca, aunque a veces nos lleve un tiempo entenderlo.

Bendiciones a todas y todos.
Deleinma.





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Gracias por dejarme tu comentario o apreciación. Recuerda que por la naturaleza de los hechos narrados se usan nombres ficticios. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia. Deleinma ;)