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jueves, 6 de febrero de 2014

Cuando no teníamos patria.

Cuando no teníamos patria,
 crecí sanamente y sin peligro en las verdes Colinas de Carrizal. 
Estado Miranda  -Venezuela.

Colinas de Carrizal.

Cuando no teníamos patria, jugaba con mis panas al escondite de noche,
jugábamos trompo, hacíamos competencias de aros, de brincar la cuerda, jugábamos metras, hacíamos motocross, bicicross, jugábamos bolas criollas, beísbol, chapitas, fútbol (caimaneras),
asábamos salchichas en una fogata en un riachuelo, fuímos boyscouts, contábamos historias de la Llorona y la Sayona en pleno monte, para luego en la noche asustarnos con el sonido de las cadenas, nuestros padres nos llevaban al autocine del este de Caracas, a ver películas de Disney o cómicas como Locademía de Policia o Dónde está el piloto. Así fuimos creciendo, pasando vacaciones de verano en el club de playa Oricao, 15 días de rumbas zanahorias entre piscinas, discotecas y mar. Los mejores quince días del año.

Mi bandera con 7 estrellas.

Cuando no teníamos patria, y llegaba la navidad eran imperdibles los gaitazos intercolegiales, el amanecer gaitero y las parrandas que se armaban en casa de los vecinos. Cada 31 de diciembre íbamos de casa en casa tocando villancicos, con cuatro, maracas, furruco, y tomando un ponchecito, todos los vecinos te regalaban una hallaca para cada miembro de tu familia y tú a ellos. Nuestra nevera tenía hallacas orientales, capitalinas, andinas... Cada fin de año, un gran pernil o varios pollos rellenos para acompañar la impelable ensalada de gallina, y mataban el ratón el 1ero, con un sancocho de gallina negra en casa de mis padres.

Cuando no teníamos patria, podía ir al cine con mi hijo mayor a doble tanda si nos daba la gana, se podía pagar. Nos pegábamos unas rumbas de calle, sin correr peligro, estacionábamos los carros de todos los panas en una calle solitaria o en una plaza, poníamos música a todo volumen y ahí mismo se armaba la rumba.

Altamira de noche.

Cuando no teníamos patria, bailé en todas las discotecas de Caracas las mejores franquicias de las discotecas más famosas de España estaban en las Mercedes, Altamita y La Castellana, también hubieron sitios buenísimos en San Antonio de Los Altos pero lo mejor era que luego de semejante rumba nos íbamos todos para La Guaira, playa La Punta o Playa Culito, Dios que época!! Por supuesto Margarita era obligatoria en Semana Santa, era mandatorio ir a bailar, disfrutar de todas sus playas, y comprar en el puerto libre. Obviamente, me vacilé todos y cada uno de los conciertos más espectaculares, en el Poliedro, en la Carlota y por supuesto los de Playa El Agua.

Playa El Agua - Isla de Margarita.

Cuando no teníamos patria, tuve la inmensa suerte de recorrerla entera, conocí la deslumbrante Gran Sabana viaje 4 veces, vi el Delta Amacuro, Puerto Ordaz, Puerto Cabello, Puerto La Cruz, Cruce el Puente de Maracaibo. Me monté en el teleférico más largo del mundo, conocí Mérida, San Cristóbal, Caja Seca, rodé por las dunas de los Médanos de Coro. Disfruté de Mochima, Morrocoy, Choroní, Cuyagua, Cata, visité todas sus ciudades; San Juan de los Morros, Valencia, Maracay, Barquisimeto, Trujillo, tanto de oriente como del occidente del país,  hasta viaje por tierra a Brasil y a Colombia, solo me faltó ver el Salto del Ángel y la Guayana Esequiba.

Cuando no teníamos patria, no daba miedo hacer turismo en Venezuela, ni salir de noche!

Cuando no teníamos patria cambié de carro 5 veces, tuve un Renault 5, un Chevette, un Mustang, Un Renault 11 y un Samara, no fueron lujosos pero tuve carro no joda!

Parecido a mi Chevette.

Cuando no teníamos patria, puede estudiar en la Universidad Metropolitana y darme el lujo de cambiar de carrera y estudiar en el Instituto Universitario de Nuevas Profesiones a estudiar lo que yo amaba; Publicidad y me formaron los mejores.

Cuando no teníamos patria trabajé en Venevisión, y nuestros colegas de RCTV eran nuestras competencia, pero nuestros respetables panas.


Cachitos de jamón.

Cuando no teníamos patria, podía ir a matar un antojo de lo que me diera la gana, comerme un cachito de jamón con una chicha bien fría en la panadería de abajo de la oficina, pararme en a la panamericana y comerme una cachapa con queso en la alcabala, salir de una discoteca a las 10 de la mañana e irme al Rosal a meterme en una arepera, si prefería podía irme a una Calle del Hambre y comerme un mugrocito (perro caliente) o una asquerocita (hamburguesa) en en la Plaza Venezuela a cualquier hora, pero mis favoritas sin duda eran las hamburguesas frente al Dragón Chino en las Mercedes Uff, esas si eran hamburguesas mi pana! Por supuesto, si estaba en Puerto La Cruz eran impelables esas empanadas del malecón.

Cachapa con Queso Guayanes.

Cuando no teniamos patria, solo me peleaba en cada temporada de beísbol con mis eternos rivales del Navegantes del Magallanes, quienes una vez hasta pasearon una urna frente a mi casa los muy desgraciados ja, ja, ja!

Hace 13 años que tuve que emigrar de Venezuela, y fue horrible extrañar los primeros años tantas cosas, tantos lugares, tantos detalles y a tanta gente linda, no fue hasta que un pana me dijo hace como 2 años, que eso mismo que extrañaba yo, lo extrañaban ellos viviendo allá.

Entonces comprendí que todos perdimos nuestra Venezuela, ahora solo queda PATRIA.

La Resiliencia es la capacidad que tenemos todos para levantarnos ante la adversidad, esto está dedicado a todos los venezolanos dentro y fuera del país que luchan para salir adelante a pesar de las circunstancias.

Aunque no lo creas estos recuerdos pueden darte nostalgia y deprimirte también pueden funcionarte como anclas emocionales, poderosas herramientas para procurarte un futuro mejor.

Si se puede cambiar nuestro destino, y hasta el destino de un país.
Todo está en la actitud y en el deseo de cambiar sus estrellas!

Puedes dejar tus comentarios y anécdotas resilientes en nuestra comunidad, en Facebook: Mi Resiliencia.
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@madeleinecasmo

Un abrazo!
06 Febrero 2014.

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