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jueves, 13 de marzo de 2014

La Venezuela que el mundo olvidó.

Quiero que se pongan la mano en el corazón y recuerden cuánto ha hecho 
Venezuela por los demás.

Yo soy hija de una madre venezolana de pura cepa, mi abuela es de Valencia y mi abuelo de San Antonio del Táchira llevo sangre gocha por un lado y sangre española por el otro, mi padre nació en las Islas Canarias, España. Mi abuelo y su hermano se lanzaron de un barco en alta mar en 1950 y nadaron hasta la costa… y el resto es historia.

Mi familia no era la única mixta, en la Venezuela en la que yo me crié, siempre  tenías que relacionarte con un inmigrante, el portu de la panadería, el italiano el de la pizzería, el chino del abasto, el árabe de la mueblería, la santera brasileña, el Ing. Gringo que trabajaba en PDVSA, los españoles de la charcutería, los argentinos de la carnicería. Casi todos mis amigos de la adolescencia, vecinos y compañeros de trabajo, son descendientes de extranjeros, europeos, norteamericanos, mexicanos, centro americanos, sur americanos, del Caribe, asiáticos, etc. 
Gracias a esa mezcla de razas tan variada es que éramos famosos por nuestras hermosas mujeres y sobre todo por nuestras riquezas.


Venezuela siempre le tendió la mano a los extranjeros de todo el planeta, era una tierra de llena de oportunidades para todo aquel que quisiera trabajar.

Yo no tuve la misma suerte hace 13 años cuando me tocó emigrar por mi seguridad a otro país latino. En los últimos 15 años esos inmigrantes multirraciales que les contaba, se han visto forzados  al igual que yo, a salvar lo que les quedaba  y decir “patitas para que te tengo”,  han naturalizando a sus hijos y nietos para llevarlos con ellos.  

Muchos de esos inmigrantes simplemente ya no se acuerdan lo muchos que Venezuela hizo por ellos, 
se hacen a oídos sordos ante lo que ocurre allá, quizás ni les importe que sus hermanos sufran. 
Y mucho menos les importa a los gobernantes de ciertos países latinos que han estado desangrado  a Venezuela durante el chavismo - madurismo, todos sabemos quienes son.


Pero para quienes tenemos presente que Venezuela nos lo dio todo,
 la lloramos como a una madre enferma.

Lamentablemente ninguno de nosotros es un poderoso representante en las Naciones Unidas, ni el Presidente de la OEA, así que solo nos queda bombardear con todo, las redes sociales y los medios locales para difundir lo que ocurre allá.

Aún así,  apenas hemos logrado que 3 o 4 países le manifiesten su apoyo contundente, aunque valga decir que gracias a nuestros esfuerzos, en el extranjero existen congresistas (En España, Chile) que siguen luchando para que la voz de los venezolanos se escuche en sus parlamentos y les envíen ayuda.


No obstante, siento rabia, dolor y decepción cuando pienso en la indolencia ante el dolor ajeno, que bajo ha caído el ser humano. 

Es increíble que líderes políticos antepongan sus intereses personales y las relaciones comerciales  bilaterales, sobre el sufrimiento de un pueblo al que se le están violentando todos sus derechos humanos, simplemente me destroza el corazón.

Esta experiencia me hace reflexionar, ¿Fuimos demasiado ingenuos, al pensar que todas las oportunidades que Venezuela le dio a otros extranjeros serían  retribuidas?, ¿Será que estoy muy vieja y la gente con principios y amor al prójimo ya no existen?, ¿Será que los políticos justos se extinguieron? 


Si conocen a algún extranjero que haya vivido en Venezuela por favor compartan ésta información, quizás tengamos suerte y llegue a manos de una persona influyente con corazón que haga llegar nuestro grito #S.O.S. Venezuela.
Créanme vale la pena apoyar a ésta gente tan linda.

Deleinma Trosca Trosca.
@deleinmat

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Gracias por dejarme tu comentario o apreciación. Recuerda que por la naturaleza de los hechos narrados se usan nombres ficticios. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia. Deleinma ;)