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jueves, 18 de diciembre de 2014

Depresión y resistencia a tomar el tratamiento.

Aúnque mi diagnóstico aún sigue en el limbo, dos de mis Psicólogos piensan que sufro de Hipervigilancia (estrés post traumático) mientras que el Psiquiatra simplemente renunció y no me realizó la evaluación que le solicité para confirmar o negar el diagnóstico de trastorno bipolar o maníaco depresión que me dieron hace 15 años y del que tenemos dudas, el solo dejó la receta para que tome ácido valproico (Epival) y desapareció.
Hace 15 años le dije a  mi psiquiatra de turno, que no aceptaba estar como un robot indoloro, adormecida de por vida y que las dejaría, (era sobreviviente de violencia doméstica) le pedí que me diera un tratamiento alternativo y me habló de la Programación Neurolinguistica. 6 meses después dejé el tratamiento.
Así viví 13 años sin tomar medicamentos, no puedo decirles que no haya tenido picos de euforia y depresivos, al contrario tuve muchos, pero desde mi punto de vista cuando estaba eufórica estaba viviendo, disfrutando, y cuando estaba deprimida estaba sobreviviendo (la perdida de seres queridos y otras tragedias).

Según mi psicóloga mi vida es tan trágica y traumática que era imposible no haberme sentido deprimida en esas circunstancias, y más bien alaba mi resiliencia pues he logrado tener una vida productiva y normal, logré sacar dos carreras y hasta tengo mi propia empresa.
No obstante vengo de sobrevivir una serie de cosas que sobrepasaron mi umbral de dolor y el de cualquiera, al nacer mi hijo con necesidades especiales mi cerebro colapsó, un terrible desorden químico se originó y tuve que combatir la depresión post parto con Ácido Valproico.
Aunque siento que mi vida es normal, hay algo que me afecta, y es ver como el medicamento me ha afectado, dañó a pasos agigantados mi piel, siento que me he envejecido 10 años en 2, lo noto en mis manos y tengo hipersensibilidad a la luz, me he engordado más 10 kilos en 2 años, y mi cabello no para de caerse. Solía ser una mujer vanidosa y ahora no puedo ni usar tacones por el sobrepeso.
Lo que más me asusta es que mi memoria se ha visto afectada, entre los medicamentos y la pérdida de sueño, aunque ya sabía que era un efecto secundario de la pastilla, nunca pensé que sería tan notorio. Lo siento más los días en los que he dormido menos de 5 horas, esos días no sé ni como me llamo.
Mi salud se ha desmejorado por el sobrepeso y mi autoestima no es la misma, y lo peor es que intenté bajar la dosis de pastillas y no funcionó. Perdí las energías, me volví una persona nefasta, negativa depresiva, llorona, y temerosa con apenas disminuir la dosis. Los pensamientos terribles volvieron a aparecer.
La idea de depender de esa pastilla como me dijo el médico, como si fuera mi insulina, se me hace tan pesada, realmente odio estas pastillas, aunque mi organismo ya la asimiló y ya tengo apetito sexual, nunca me acostumbraré.

A todo el mundo le da sueño esa pastilla y a mí no, al contrario sufro de insomnio, ahora además debo tomar otro medicamento para dormir de lo contrario no lo logro de forma natural. Dos años luchando con el insomnio debo aceptar que no me queda otra opción que tomar el medicamento para lograr dormir y poder ser una persona productiva y sana el día siguiente. Si hay algo que mata lentamente es no dormir.
Así pues este testimonio es para aquellos a quienes como yo odian su tratamiento pero saben que no nos queda otro remedio que tomarlo y fijarnos en lo bueno y no en lo malo.
Yo sigo luchando con el hecho de que sé que hacer ejercicios me ayudaría a aumentar las endorfinas que necesito de manera natural, pero entre el exceso de trabajo y las enfermedades que me han dado recientemente lo último que tengo son fuerzas o deseos de hacer deportes, obvio parte de este desgano viene de haber intentando bajar la dosis otra vez. Y no hay nada más terrible que tener un fuerte virus y estar deprimido, el factor físico empeora la situación. Gracias a Dios esto es temporal y espero estar enérgica y en todas muy pronto.
Si algo me ha mantenido a flote es mi resiliencia, ella siempre se encarga de darme ese impulso extra cuando deseo tirar la toalla. Seguiré tomando las pastillas y usando métodos alternativos como cremas para la piel y productos para el cabello. Pero nada me detendrá a sentirme mejor. Espero pronto poder conseguir quien me realice una evaluación y me digan si en definitiva tengo o no otra opción.
Comprendan a su pareja o a su familiar que esté pasando por ésta situación, créanme no es nada sencillo, y a ustedes amigos ni modo, demos gracias a Dios de al menos existe un recurso químico que aunque no es perfecto nos ayuda a sentirnos mejor. Y gracias a aquellos que nos soportan en nuestros días difíciles hijos, padres y/o parejas
Por último no olvidemos que en casos muy extremos, y en medio de una crisis maniacal algunos han acabado con sus vidas, concéntrese en el aquí, el ahora y en los seres que ama.

Un abrazo.
Deleinma.



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Gracias por dejarme tu comentario o apreciación. Recuerda que por la naturaleza de los hechos narrados se usan nombres ficticios. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia. Deleinma ;)